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Retratando a la muerte

Publicado: 2011-10-20

Pocas horas después de que se confirmara la muy confusa muerte de Muamar Gadafi a manos de rebeldes libios, Jon Lee Anderson escribió un texto no sobre el violento final del dictador, ni sobre cómo o quiénes lo mataron. Lo que intenta explicar el periodista es qué significan las imágenes que, a lo largo de todo el día, hemos visto circular -sin escatimar en morbo, casi en lujuria, casi en pornografía- por la televisión y el internet.

Así comienza el texto, publicado originalmente en The New Yorker y traducido por El Puercoespín:

Momentos antes de que el revolucionario argentino Ernesto Che Guevara fuera asesinado por sus captores en Bolivia, en 1967, el agente de la CIA presente indicó a su ejecutor, un sargento boliviano, que le disparara debajo del cuello para que pareciera que había muerto por sus heridas en combate.

Jon Lee Anderson ha cubierto las revuelvas en Libia desde sus inicios. Él además, ha estudiado, cuando aún vivían y ya después de muertos, a varios dictadores: Fidel Castro, Augusto Pinochet, Charles Taylor, Saddam Hussein… Esta vez le tocó estar cerca del lugar en el que uno de los gobernantes más fanáticos del mundo contemporáneo era sacudido como un despojo por sus verdugos.

Escribe Lee Anderson:

Vivimos en una época diferente, en la cual todo lo que ocurre bajo el sol está siendo registrado en cámaras de celulares –incluyendo muertes y agonías de figuras icónicas, globalmente famosas. Las imágenes son luego distribuidas y presenciadas por millones de personas de todo el mundo, a veces a horas o incluso minutos del hecho. La muerte de Muammar Gadafi hoy –en circunstancias volátiles, todavía no explicadas, a manos de los rebeldes libios en Sirte— es la segunda en una serie de un nuevo género de noticias “ante sus ojos” que podrían ser llamadas Muertes de Ex Dictadores. La primera, por supuesto, fue el inolvidable video de celular del ahorcamiento del ex dictador de Irak, Saddam Hussein, en Bagdad en 2006, rodeado por una burlona muchedumbre de enemigos.

¿Qué habría sucedido con los libios si algún vocero informaba que Gadafi había muerto, pero nunca mostraban alguna imagen? Además de la duda, claro. Hagamos un paralelo forzado: a Osama Bin Laden lo mataron (al menos eso dice la versión oficial) y arrojaron su cuerpo al mar para que no se convierta, eventualmente, en un objeto de culto post mortem. Con el dictador libio ocurrió (ocurre en esta instante, lo estás viendo en tu televisor, en tu computadora, en tu ‘smartphone’) todo lo opuesto: su rostro de sufrimiento es lo más visto del día. Miles, millones de ‘cliks’. Pero volvamos a la pregunta inicial de este párrafo: ¿cómo puede influir esta imagen en la actitud de los rebeldes libios? Lee Anderson responde:

Cualesquiera sean las circunstancias que las hicieron posibles, las imágenes de los Gadafi muertos están destinadas a tener un enorme impacto entre los libios, como lo tuvieron las transmisiones de la voz grabada de Muammar Gadafi en las últimas semanas. La persistencia de la voz de Gadafi –inconfundiblemente suya, desafiante y amenazante, muy pero muy viva—era todavía más perturbadora, de algún modo, que si hubiera mantenido una presencia televisiva, porque le permitió aferrarse al aura de invencibilidad que había construido durante 40 años. Invisible, Gadafi podía estar en todas partes y en ninguna al mismo tiempo, un potencial fénix a levantarse, todavía, sobre las cenizas de Libia. La imagen de Gadafi muriendo, o muerto, en el piso, siendo pateado por sus asesinos terminó con todo ello.


Escrito por

La mula

Este es el equipo de la redacción mulera.


Publicado en

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